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HOGAR, DULCE HOGAR

Укрытие (pronunciado Ukrytiye) es una palabra que los rusos emplean para referirse a una especie de techumbre o cubierta, a ese abrigo con el que se sienten a salvo del cielo negro que se hace dueño de las noches en la taiga cuando el cielo llamea con unas constelaciones tan antiguas como el principio de los tiempos. Aunque el ruso es una lengua fluida, que suena sin sobresaltos, como los grandes ríos de Siberia durante el deshielo Укрытие tiene otro carácter, rotundo, fuerte, como si algo llega a su fin. Si tuviera que traducirla al español creo que utilizaría la expresión refugio. La primera vez que escuché la palabra Укрытие no creo que tuviera más de 8 o 9 años. Habíamos salido a la montaña y faltaba poco para que empezara a oscurecer. Mi abuelo Edvard se detuvo casi sin hacer ruido:

– Укрытие – susurró señalando hacia unos hayas gigantes.

Yo miré hacia la copa de los árboles, imaginando que alguien había construido en medio del bosque un tejado de madera del que sobresalía una chimenea. Mi abuelo rio sin un solo gesto, dejó la mochila a sus pies y se puso a buscar ramas  muertas y madera. En cuando me llamó por mi nombre imité sus gestos y traté de arrastrar cuantas ramas encontraba. Cuando el refugio estuvo listo ni siquiera teníamos un techo sino una lona grande sostenida en uno de sus extremos por una rama, como una cometa que no puede arrancar vuelo y con la que nos cubríamos del viento que subía del valle. Pero podíamos seguir viendo el cielo. Hizo fuego, cenamos algo, ni siquiera recuerdo el qué, y a la mañana siguiente, casi por arte de magia, recogió la Plash Palatka que nos había servido de refugio y seguimos nuestro camino. Todavía hoy uso aquellas lonas que los soviéticos llaman Plash Palatka para protegerme del viento frio que sube al amanecer.

Bushcraft Shelter Ani4x4 Refugio

El hombre siempre construyó refugios para protegerse: desde las cuevas prehistóricas en las que hacía fuego hasta los confines árticos quien se aventura en la naturaleza necesita protegerse del viento, la nieve o la lluvia. Pero además necesita sentir que el lugar en el que se encuentra, por remoto que sea, le pertenece. Necesita un hogar. El refugio, una manta, un toldo, una tienda de campaña, es nuestro hogar cuando además de ir a la montaña, al bosque, decidimos permanecer en él.

Es verdad que en estos tiempos modernos en los que las distancias se esfuman y parece que dominamos el tiempo a nuestro antojo la naturaleza se ha convertido en un recreo fugaz como los días que vivimos de forma apresurada: se va a la montaña y se vuelve de ella unas pocas horas después con muchas fotos y muchos selfies pero con poco tiempo. Como un meteorito que recorre el firmamento a toda velocidad. Pero cuando vamos al bosque y no regresamos porque nos quedamos en el bosque una noche, o dos noches o muchas noches el refugio se convierte en algo más que una barrera contra el viento o una protección contra el frio. El refugio se convierte en nuestro hogar y es entonces cuando la palabra Укрытие, techo, adquiere todo su sentido: con el refugio tenemos un hogar, un tejado. Y dejamos de ser unos simples hombres “sin techo”, dejamos de vagar para convertirnos en habitantes del bosque.

 

Bushcraft Tent Canvas Stove Ani4x4

En los tiempos remotos el hombre usó ramas o pieles para tener un techo en las noches que perseguía animales para darles caza con la que alimentar a los suyos. Usó telas de algodón o lonas resistentes para establecer campamentos alrededor del fuego a medida que los soldados, los tramperos, los exploradores se adentraban en territorios desconocidos. Pero crear un hogar en medio de la naturaleza requiere no solo la voluntad de permanecer en ese lugar sino el esfuerzo de levantarlo. Construir un refugio con los medios que encontramos en el bosque, madera, ramas, hojas, musgo, tiene el atractivo romántico de crear algo desde la nada con las propias manos pero es un esfuerzo que requiere demasiado tiempo. Y demasiada energía. A veces el refugio natural, por maravilloso que nos parezca, es un lujo que no nos podemos permitir. Por eso los pastores llevaban consigo en su morral mantas de lana con las que abrigarse. Por eso nuestra mochila no es un adorno habitado por una batería para el teléfono móvil. Como los caracoles, en nuestra mochila, a la espalda, portamos nuestro hogar, una tienda ligera, un toldo, un tarp con el que levantar nuestro hogar dulce hogar allí donde decidamos detenernos y pasar la noche.

Hay poco lugares en el mundo más desolados que la estepa. En las pocas semanas que dura la primavera la estepa, cubierta de tulipanes, es un océano en el que se mecen los colores, no las olas. En verano es un infierno y en invierno es un infierno barrido por vientos helados. En la estepa cielo y tierra se han mirado a los ojos durante tanto tiempo que se parecen tanto como marido y mujer que han pasado toda una vida juntos. Tal vez por eso es una tierra de espejismos. La frontera entre tierra y cielo se ha borrado. Solo las Yurtas o Ger de los pastores descendientes de aquellos mongoles que se movían por la misma estepa hace mil años destacan en ese infinito. Las Yurtas son su refugio, su hogar. En medio de la estepa, junto al Lago Issyk-Kul, un Kyrguiz de pómulos prominentes, duro como la piedra y, entre las arrugas, dos ojos inteligentes y confiados, me invita a su refugio. Ofrece té en un cuenco de porcelana y algo de comer, col en salmuera y bolas de queso seco y salado del tamaño de canicas. Es todo lo que tiene. Tiene todo lo que necesita. Un refugio en medio de la estepa. Su hogar en medio de la nada.

Bushcraft Tent Mongolian Hot Tent Ani4x4 Yurta

El bosque, Agosto 2020

Ani

 

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